TESTIMONIOS

A lo largo de todos estos años, muchas personas han estado en contacto con nuestros Centro, ya sea de manera directa o indirecta. En esta sección os mostraremos lo que nos cuentan desde su perspectiva. ¡Que disfrutéis!

Hola a todos/as:
Después de haber estado trabajando en Los Robles y posteriormente en Los Delfines durante un poco más de ocho años, no puedo tener más que palabras de agradecimiento para todos mis compañeros y compañeras. Gente buena, que cuidan, se preocupan, se emocionan y van día a día a hacer un trabajo difícil, quizás el más complicado que he tenido la suerte de hacer en mi vida, pero también de los más emocionantes sin lugar a duda. He aprendido y reaprendido a vivir y revivirme constantemente, de manera física y espiritual. He gozado cada una de las emociones que los chicos me regalaron en cada abrazo y gesto. Gracias a esta empresa pude conocer a gente maravillosa, desde el mantenimiento a la dirección, pasando por los cuidadores, personal de limpieza y del bar. ¡Mi vida no sería nada sin Los Robles y Los Delfines! La felicidad y el nivel de madurez (alto o bajo, dependiendo de quién lo mire) del que puedo gozar es debido a ese lugar mágico que llegó a ser mi hogar, donde siguen grandes amigos y donde sé, con total seguridad, que cuando vuelva tendré un centenar de abrazos y sonrisas.
Gracias, de verdad. Gracias. Son ustedes necesarios en un mundo que se olvida de muchos de nuestros chicos.
Elías Romero

Queremos compartir esta felicitación navideña que nos hace llegar el familiar de uno de nuestros chicos. ¡Gracias a todos y que hayáis pasado unas felices fiestas!

PARA TODO EL PERSONAL DEL CENTRO LOS ROBLES:
 
MUY FELICES NAVIDADES A TODOS LOS QUE HACÉIS POSIBLE  y LOGRÁIS QUE DURANTE ESTAS FIESTAS, Y DURANTE TODOS LOS DÍAS DEL AÑO,
TODOS LOS CHICOS SIENTAN LA ALEGRÍA DE VIVIR. OS ESFORZÁIS POR MEJORAR SU CALIDAD DE VIDA Y MUCHAS COSAS MÁS.
UN AGRADECIMIENTO ESPECIAL PARA TERE, Y UN ENTRAÑABLE RECUERDO PARA ANTONINO, QUE ALLÍ DONDE ESTÁ, SEGUIRÁ CON ILUSIÓN LOS PROGRESOS DE ESE CENTRO TAN ESPECIAL QUE TANTAS SATISFACCIONES NOS DA A TODOS LOS QUE DEJAMOS EN VUESTRAS MANOS A NUESTROS HIJOS, HERMANOS,
Y DEMÁS FAMILIARES CADA UNO CON SUS PECULIARIDADES.
 
NOS HACE SENTIRNOS TRANQUILOS, PORQUE AHÍ LES DAIS TODO EL CARIÑO QUE ELLOS NECESITAN.
 
UN ABRAZO.
 
Manuel Estrela

Esta es una carta que nos ha llegado hace poco al Centro Los Robles. Su autora la ha titulado "El que quiera amar, que ame." Esperamos que la disfruten...

En una de las visitas que he hecho últimamente a mi primo J.P.E., que reside desde hace más de 20 años, en la “Residencia Los Robles”, sita en Villasante, Burgos, me encontré que en el bar de la Institución, había colgado la directora un cartel de Gandhi en el cual tras unas cuantas frases, provechosas para el ser humano, se resumían todas en la gran frase que preside esta carta: “El que quiera ser amado, que ame”. Una frase bien cortita, pero no por ello menos grande, una frase que se abrió ante mis ojos y vi clarísimamente, que la Institución “Los Robles” la ponía en práctica todos los días, a todas horas, en todos los momentos del día, desde la Directora, pasando por la oficina, empleados, monitores, etc., derraman sobre los allí internados su amor, un amor que nos puede parecer pequeñito porque se les paga, pero no, es un amor grande, un amor que todos los días ponen en práctica en cada uno de los chicos de la Institución. El trabajo que desarrolla esta gente, no es pagado con dinero. Ellos cada día, se ocupan de los residentes que, cada día, les necesitan un poco más, y cada día más.
Ellos, los trabajadores de la Institución, con un gran amor y una gran paciencia, se encargan de cada chico, les dan su sonrisa, su cariño. Escuchan atentamente sus necesidades, las cosas que dicen, que quieren. Tienen un ojo en cada chico adelantándose a lo que necesitan, mirando a  sus caras saben si la cosa va bien o mal, y allí ponen el remedio. Consuelan cuando es necesario y animan a seguir adelante, les acompañan al médico, a cada uno le dan sus medicinas, en sus recreos tienen sus refrescos o cafés en el bar, y por allí con mucho disimulo, siempre hay un ojo, observando el corazón de cada muchacho.
¡En fin!, el siempre alerta funciona de maravilla. Mucho mérito, repito tienen estos cuidadores que no se cansan de amar, de amar a estos chicos, de aguantar, día tras día, quizás el no entendimiento o la tozudez de los chicos, pero siempre con amor y con alegría, con la entrega al ser humano, unos seres humanos, que en nuestras casas nos aturden y que no podemos tener en casa por causa de su enfermedad  unos seres humanos, que si queremos, pero que no es posible que estén cerca de nosotros y llegan a Los Robles, y allí nuestro consuelo y nuestra paz, se hacen realidad, porque encontramos, que nuestro amor hacia los nuestros se hace realidad allí, una realidad grande, una realidad que tiene como base el amor: “El que quiera ser amado, que ame”. Esto es lo que hacen en Los Robles, esto es lo que hacen, cada uno de los que allí trabajan: cuidar de los nuestros, amar a los nuestros, amar a sus familiares, siempre con una sonrisa, siempre con alegría, siempre con amor. Muchas gracias a todos los que lleváis adelante esta tarea, y que Dios os bendiga.

Hoy os ofrecemos un correo electrónico que nos llegó hace poco. Es de un ex-interno llamado Jaume que estuvo en el Centro Los Delfines. Este es un extracto de sus palabras:

Saludos. Soy Jaume (…) estuve ahí hará ahora 11 años (fecha de ingreso 07.08.2007 y fecha de salida 29.06.2009) estuve haciendo llamadas telefónicas durante un tiempo al salir del centro. Solo quería contactar con el Centro que me cambio la vida.
Estar en el centro los Delfines cambio mi vida y agradezco haber estado ahí, ya que sin todo esto (…) no lo hubiese podido conseguir.   Dejé por completo la medicación (…), toda medicación que he tomado últimamente ha sido un paracetamol, esto es un logro y una realidad.   Ahora sigo con mi trabajo, estoy cotizando como autónomo y es una suerte tener trabajo hoy en día, hago revisiones, cambio neumáticos, pastillas de freno, llevo los coches a la ITV, etc.   Sigo teniendo las mismas amistades de siempre, me mantengo sano y practico deporte, voy en bici, salgo a correr, no me siento cansado físicamente pero tampoco me siento inmortal, no me creo superior a nada ni a nadie, puedo volver a estar mal aunque no lo deseo, pero deseo seguir igual de bien que hasta ahora y para ello hay que seguir luchando día tras día aunque haya conseguido superar la mayoría de mis problemas, algunos siguen persistiendo, pero con no hacer demasiado caso es bastante; duermo con normalidad, no salgo mucho de noche, no bebo alcohol, me fumo, unos 10 cigarrillos diarios como máximo, voy al gimnasio. Es decir, he conseguido mucho de mí mismo y mucha parte tiene que ver con haber estado en este centro.   Con la chica con la que estado conviviendo por un tiempo, y (…) mi actual pareja (…), he podido mantener a sus hijos durante el tiempo que ella no ha trabajado y ahora puedo apreciar lo que hicieron mis padres por mí.
  Puedo dar las gracias y no criticar a los monitores que cuidaban de mí. Puedo estar agradecido de haber estado en uno de los mejores centros de estas características en el estado español.   Este e-mail está escrito por dos motivos: (…) una de ellas es por agradecimiento al centro y para que pueda quedar constancia de que se obtienen óptimos resultados por parte del centro con su organización y su personal cualificado; (…) para dar a conocer mi sencillo caso de evolución, y me agradaría mucho poder visitar el centro este verano (de 2013).   (…) Agradezco a la persona receptora que le facilite este escrito a los monitores actuales, no conozco cuales trabajan el centro por ahora, se que trabajan por nombres (…); desearía antes de olvidar que estuve ahí poder contactar de nuevo y quedar como la persona que soy ahora, gracias. Jaume.

Uno de nuestros ex-trabajadores nos deja esta nota para todos.

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